1. KTCZoom

¡Despierta a tu vida!

Descubre el camino budista de la atención.

Extractos del libro Wake up to your life de Ken McLeod

Primera parte. Inicio: martes 6 de febrero, 2024

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Tashi Delek para todos!

Me alegra mucho estar de nuevo aquí con ustedes y poder compartir el dharma. Que esto sirva de inspiración, que aporte muchos beneficios y propicie la liberación de todos.

 

 

1.

Describir la dinámica para los nuevos asistentes

Sesión inicial de meditación

C. Brindémonos ahora unos minutos de silencio, para ayudarnos a ubicarnos aún más, física y mentalmente aquí donde estamos ahora.

En cuanto al cuerpo, tratemos de sentarnos cómodamente con las piernas cruzadas, si están sobre un cojín, con la espalda derecha y el torso ligeramente hacia atrás. Las palmas de las manos pueden reposar sobre los muslos, empujamos la barbilla un poquito hacia adentro, pegamos la lengua suavemente contra el paladar y mantenemos los ojos entonados. 

Cuando estamos sobre una silla, es necesario sentarnos sobre el borde delantero y colocar las plantas de los pies sobre el piso. Las manos hacia abajo sobre los muslos, enderezamos la columna, empujamos el torso hacia atrás, retraemos la barbilla, la lengua va a permanecer pegada contra el paladar y los ojos entornados.

Con respecto a la mente, ubiquémonos en el momento presente. Estemos donde estemos, debemos hacer el esfuerzo por ubicarnos también mentalmente en lo que estamos haciendo, de modo que cuerpo y mente trabajen en equipo.

Para hacerlo es necesario que dejemos todo pasado atrás. El recuerdo de lo que estuvimos haciendo antes de venir, lo que vimos anoche en la televisión, los conflictos familiares, los problemas laborales, etc.

El futuro tampoco tiene por qué estar aquí. Nada de eso nos interesa ahora; por el contrario, seguir alimentando pensamientos relacionados con el futuro, así sea algo que pudiésemos considerar irrelevante, por ejemplo: “ojalá que no se me olvide que al terminar esto tengo que hacer tal cosa”, nos distancia de la posibilidad de estar centrados en el momento, que es donde debemos estar, aquí, en este momento, que es el único sitio donde están ocurriendo nuestras vidas.  

De modo que descartamos todo entretenimiento con planes futuros, sean diligencias pendientes o el gran negocio que estamos por hacer, o la película que queremos ir a ver. Ni pasado ni futuro tiene nada que hacer aquí.

Emprendemos la sesión desde una mente abierta a cualquier cosa que pudiese surgir como experiencia, ya sea a nuestro alrededor o interiormente. Sabemos que cualquier cosa puede suceder. Que todo está siempre cambiando y cambiando. También la hacemos no tan solo por nuestro beneficio personal sino para que sirva de beneficio para todos los seres sin excepción alguna.

15 minutos de práctica

Participación relacionada con la práctica que acabamos de hacer.

2. 

Palabras iniciales

C. Si yo comenzara diciendo que este curso nos ofrece una serie de herramientas prácticas con las que cambiar la forma en la que experimentamos la vida, algunos de ustedes podrían muy bien argumentar ¿pero, por qué querer cambiarla?, mi vida está bien como está.

También podrían objetar que la responsable de nuestros sufrimientos es la vida misma, que, la forma en que se manifiesta con sus altas y bajas es lo que nos hace sufrir.

Pero piénselo un momento. No tenemos ninguna prisa. Estamos aquí para contemplar las cosas detenidamente con el propósito de encontrar respuestas más allá de los convencionalismos. Así que les pregunto: ¿es la vida por sí misma, o somos nosotros con nuestra forma de ver y entender las cosas, los responsables de nuestras molestias, desagrados, angustias, temores, incomodidades y sufrimientos?

Participación

Los métodos y perspectivas presentados aquí se originaron hace más de 2500 años en la India con el Buda Shakyamuni. Estos fueron preservados y desarrollados en muchos países asiáticos, incluyendo las remotas montañas del Tíbet.

Estos métodos han sido fielmente transmitidos de generación en generación por individuos que han desmantelado el muro que nos separa de nuestra propia mente y lo que experimentamos. Han penetrado el misterio de la existencia y han resistido las pruebas del tiempo.

Como les informé en las publicaciones por WhatsApp, el autor del libro del que hemos extraído fragmentos para el desarrollo de este curso es Ken McLeod, ampliamente respetado como auténtico practicante de la tradición budista tibetana, habiéndose entrenado durante muchos años con renombrados maestros, incluyendo el principal de ellos, el Venerable Kalu Rimpoché. 

Ken vino a Caracas en los años 80 invitado por uno de los practicantes del KTC, y tuvimos el privilegio de escucharle durante varios días. Luego perdí rastro de sus actividades hasta el año pasado cuando me topé con dos de sus estupendas publicaciones.

Este libro, dice Ken McLeod, comenzó como una serie de guías de meditación para personas que estudian y practican con él. Utilizó estos métodos en su propia práctica y les enseño a aquellos que ya no podían seguir ignorando su necesidad de encontrar el verdadero sentido a sus vidas, superar la neurosis paralizante y vivir con la alegría de estar descubriendo, momento a momento, de qué se trata todo esto.  

Las formas que el budismo ha asumido en muchas culturas en occidente pudiesen sugerir que el budismo es una religión, pero no lo es. El budismo, dice, es fundamentalmente un grupo de métodos a través de los cuales despertamos a lo que somos y detenemos el ciclo que genera y refuerza el sufrimiento. Es una colección de métodos para despertar de la confusión.

C. Todos, en algún momento nos hemos encontrado ante la dificultad de definir lo que es el budismo. Convencionalmente vemos, que unos dicen que es una religión, otros lo anuncian como una filosofía, otros dicen que es más bien una forma de vida, pero, como practicantes buscando entender las cosas, debemos estar atentos y hacer un esfuerzo por comprender y llegar a saber gracias a nuestro propio esfuerzo e investigación, en qué consiste el budismo que estamos estudiando y practicando.

Lo que decimos debe provenir de nuestra propia comprensión, no de copiar lo que dicen otros, porque pudiésemos perder nuestro rumbo en toda clase de elaboraciones, y, si olvidamos que el propósito de la práctica es el de alejarnos de los patrones reactivos que crean el sufrimiento, perderemos el punto por completo.

2.

El misterio de la vida 

Muy bien, ¿qué es esta experiencia que llamamos vida? La vida es un misterio. Tomemos las cosas con calma. No hay prisa; miren a su alrededor, nos dice Ken. Miren la habitación en la que están sentados. Miren los muebles, noten el juego de las luces y colores. Manténganse atentos y conscientes de sus cuerpos. Noten los pensamientos y las sensaciones que vienen y van. Tómense unos momentos.

5 minutos

La vida es sólo esto: lo que experimentamos en cada momento.

No sabemos de dónde viene la experiencia ni a dónde va. No sabemos cómo llegamos a estar aquí o qué va a pasar después de morir. Vivimos y estamos conscientes; experimentamos pensamientos, emociones y sensaciones. Eso es todo lo que realmente sabemos. La vida es un misterio.

C. Muy bien, repasemos: estamos vivos, somos conscientes, experimentamos pensamientos, emociones y sensaciones. La vida es sólo esto: lo que experimentamos en cada momento.

¿Qué piensan ustedes, cómo lo ven? Sería beneficioso para todos discutir esto antes de seguir adelante.

Precisamente hace unos días, temprano en la mañana, leí un post del Dalai Lama donde insistía en que es necesario que nos hagamos preguntas. Que eso de aceptar tácitamente lo que escuchamos no es el estilo del budismo, todo lo contrario. El Buda insistió mucho en este punto. Así que adelante con las suyas.    

Participación

Todos nos hemos sentido intimidados por este misterio, sigue diciendo Ken, puede llegarte, como una sensación de ilimitada apertura que surge interiormente e incluye todo lo que experimentas. En esos momentos, tu definición de quién y qué eres se tambalea momentáneamente y sientes que te estás desmoronando; reaccionas aferrándote aún más a tu sensación de ser quién crees que eres y buscas alejar la experiencia de espacio, de abierta vacuidad.

Pero el misterio también puede hacerse sentir de manera tan vívida que penetra la rutina ordinaria de la vida, por ejemplo, momentáneamente, el mundo se torna más vivo y brillante, experimentas un momento fuera del tiempo, una sensación de unidad, un momento de vívida claridad y consciencia y te preguntas ¿de dónde habrá venido todo eso?

O quizás el misterio se haga sentir como un momento de presencia atemporal, de estar tan completamente aquí que te lleva a preguntarte dónde has estado toda tu vida. Sin embargo, el momento pasa y el muro que nos separa de la experiencia vuelve a levantarse.

C. Estas palabras de Ken McLeod me han hecho recordar algo que escuché recientemente y que estoy segura va a contribuir a que se entienda mejor lo que está tratando de enfatizar.

Es una anécdota del encuentro de un periodista con un monje tibetano. El periodista se le acerca al monje y le pregunta: ¿cuál crees usted que es el mayor problema que enfrenta el ser humano? ¿el cambio climático, las guerras, las diferencias políticas, la codicia de los más ricos, las migraciones, el hambre???

El monje lo mira y le pregunta: ¿quién es usted? Yo soy un periodista, le dice el hombre. No, esa es su profesión, pero ¿quién es usted? Bueno, yo soy fulano de tal. No, ese es el nombre que le dieron sus padres al nacer, pero ¿quién es usted? Bueno, entonces yo soy un ser humano. No, tampoco, esa es su especie, pero ¿quién es usted? ¡Ah, entonces yo no sé!

¡Ese es el peor peligro que enfrenta el ser humano! ¡No sabe quién es!  Participación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.